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¿Irás al cielo cuando mueras?

Les saludo, el pastor David Sloan. Gracias por acompañarnos para este corte de video. Soy el pastor de la Iglesia Bautista de North Valley en Santa Clara, California. Agradezco su tiempo.

Quiero llegar con usted a su hogar o donde sea que usted nos esté viendo. Y acompañándolo por estos minutos, vengo con usted acerca de las buenas nuevas que la Biblia, la palabra de Dios, nos da.

La Biblia es la palabra de Dios. Dios nos da su Biblia para que podamos saber lo que es la verdad. Es la única fuente de verdad para el ser humano. La Biblia nos dice en 1 Juan 5, 13 nos dice: "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios."

La Biblia nos dice que usted puede saber que usted tiene la vida eterna. No tiene que dudar. No tiene que simplemente decir, "pues ojalá y pueda alcanzar la gloria." No. La Biblia nos dice que podemos saber que tenemos la vida eterna.

Dios nos dio la Biblia para, como la palabra de Dios, como su única palabra, como la fuente de verdad, para darnos esperanza, para darnos a la esperanza y la certeza de que un día podremos estar en el cielo.

La vida es la verdad y nos da esta verdad para que usted y yo sepamos algunas cosas, para que conozcamos a Dios, cómo es Dios. Pues nos dice en su palabra que Dios es un Dios santo. Dios es un Dios perfecto. Dios es un Dios justo.

Dios nos da la Biblia para que sepamos que Dios tiene un plan perfecto para nosotros, para que usted conozca ese plan para su vida y para que usted sepa de dónde vino, a dónde va y qué propósito Dios tiene para su vida hoy.

La Biblia nos dice de dónde venimos. La creación. Dios creó al mundo perfecto, los animales, las aguas. Y luego la Biblia nos dice que Dios creó al varón y la dama. Dios creó a Adán y Eva.

Pero la Biblia nos dice también que Adán y Eva cayeron en pecado. ¿Qué es el pecado? El pecado es simplemente desobediencia. Desobediencia a la palabra de Dios. Dios nos dice lo que debemos de hacer, lo que no deberíamos de hacer. Y cuando no hacemos lo que Dios nos dice hacer, eso es pecado. Cuando hacemos lo que Dios nos dice no hacer, eso es pecado. Entonces, pecado simplemente es desobediencia a Dios.

Adán y Eva, nuestros primeros padres, ellos cayeron en pecado. Y la Biblia nos dice que cada persona que ha nacido después de ellos, nacemos siendo pecadores. Ahora, yo no soy pecador simplemente por el pecado que hago, pero yo nací siendo pecador. Es decir, somos pecadores por naturaleza.

Usted no le tiene que enseñar a ese niño o esa niña cómo pecar, desobedecer, robar, no compartir, cómo mentir. Eso todo es pecado. Y por naturaleza, la Biblia nos dice que somos pecadores. Yo soy pecador, usted es pecador. Y cada uno necesita el perdón de sus pecados.

Quiero compartir con usted lo que llamamos el camino bíblico al cielo. ¿Qué es lo que la Biblia me dice acerca de cómo puedo tener esa seguridad, esa certeza y conocer que voy al cielo cuando muera?

En primer lugar, hay que reconocer que nadie es bueno. No hay ninguno que sea bueno. Romanos 3.10 nos dice, "como está escrito, no hay justo ni aún uno."

La Biblia nos dice en el Salmo 14, "Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno."

Por eso el libro de Romanos, capítulo 3, versículo 23, nos dice "por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios." Número uno, hay que reconocer que nadie es bueno.

Número dos, hay que reconocer que hay una paga, hay un precio por ese pecado. La paga del pecado, la Biblia nos dice, es muerte eterno. La muerte y el infierno, una condenación eterna, un castigo eterno para siempre.

La Biblia nos dice en Romanos 5.12, "por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron." Romanos 6.23 nos dice, "porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro."

Entonces, número uno, dijimos, hay que reconocer que nadie es bueno. Todos somos pecadores. Número dos, hay que reconocer la paga, el precio de ese pecado.

Número tres, necesitamos reconocer que Cristo murió por nosotros. La Biblia nos dice en Romanos 5.8, "mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." Cristo murió por nosotros. Cristo murió por usted.

Es decir, si la paga del pecado es muerte, alguien tiene que morir, pero Cristo no quiere que usted muera y vaya al infierno por la eternidad. Por eso, Él tomó ese precio, el pago, el sufrimiento, el precio que es la muerte y Él entregó su vida por usted y por mí.

Cristo murió por nosotros. Él fue crucificado, no simplemente porque la gente le odiaba, no simplemente porque los judíos le crucificaron, no solamente murió y fue crucificado porque los romanos le crucificaron, no, Él entregó su vida por usted. Él pudo haber salvado su vida, pero Él entregó su vida por usted y por mí para que no tuviéramos que pagar el precio de la muerte.

Entonces, usted es pecador y yo soy pecador. Número dos, el precio de ese pecado es la muerte eterna en el infierno. Número tres, Cristo tomó su lugar. Él murió por usted. Fue crucificado por usted. 

Número cuatro, hay que reconocer que Jesús es el único que puede salvar y perdonar los pecados. No es por medio de mis buenas obras, no es por la iglesia, solamente Jesús puede perdonar sus pecados.

La Biblia nos dice en Romanos 10, 9, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.

Es simplemente confesando, Señor, yo sé que soy pecador, sé que merezco el eterno, la condenación, la muerte en el infierno, pero sé también que tú llevaste, tomaste esa cruz, esa muerte, este castigo de la muerte y la eternidad y pagaste mi precio. Yo confieso que tú eres el único que me puede perdonar mis pecados.

Y la Biblia nos dice, todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo. No es por mis buenas obras, no es por lo que yo pueda hacer. Es más, la Biblia nos dice en Efesios 2, 8 y 9, porque por gracias soy salvos por medio de la fe. Y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. Es simplemente un regalo de Dios.

No se puede comprar, no se puede ganar. Si se pudiera ganar, entonces haríamos las buenas obras para ganarlo. Si se pudiera comprar con alguna cantidad de dinero, pues tomaríamos una cooperación para ayudarle. Pero no es por dinero, no es por obras. La Biblia dice que solamente es por la gracia de Cristo. Es don de Dios, es un regalo de Dios.

Si usted desea pedirle a Cristo que le salve, ser salvo en estos momentos, yo le invito a que usted haga una oración muy simple y muy sencilla. No son las palabras que le salvan, es la sinceridad de su corazón. Haga esta oración.

Señor, sé que soy pecador. Sé que merezco ir al infierno. Hoy reconozco y creo que Cristo vino para salvarme. Fue crucificado por mis pecados y resucitó. Te invito a que entres en mi corazón y que me perdones mis pecados. Pongo mi fe y confianza en Cristo Jesús como mi único y suficiente Salvador. En el nombre de Jesús. Amén.

Si usted hizo esa oración, le invito a que usted se comunique con nosotros, que nos haga saber. Queremos regocijarnos con usted y darle más información sobre cómo crecer en su vida espiritual.

La Biblia nos dice en Juan 3, 16, porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.

Le felicito con esta nueva decisión y le invito a que comparta con nosotros las buenas nuevas de su salvación. Queremos compartir con usted y participar con usted en su nueva vida cristiana, ayudarle con material e información para que siga adelante en su vida cristiana.

Dios le bendiga, amigo. Gracias por estar con nosotros estos breves minutos.